Por qué a partir de hoy Yes Coffee cambia cómo lanza sus ediciones —y por qué eso nos hace una marca más honesta.
Cuando lanzamos 111 Latas, en Diciembre de 2025, escribimos en la página del proyecto una promesa muy específica: "Solo existirán 111 latas por cada edición. No habrá reimpresiones. No habrá segundas tandas. 111 significa exclusividad real."
Lo escribimos con convicción. Lo creemos con convicción. Y durante los primeros meses, mientras las primeras ediciones salían al mundo y llegaban a coleccionistas desde Arica hasta Punta Arenas, esa promesa se sentía alineada con la realidad.
Pero a cuatro ediciones del inicio, puedo decirte con honestidad algo que aprendí en estos meses: hay una diferencia entre una promesa que se hace con intención, y una promesa que se cumple en operación. Y cuando esas dos cosas no coinciden, lo responsable no es seguir adelante como si nada, solo por el ego de mantener la narrativa. Lo responsable es detenerse, nombrar lo que está pasando, y ajustar.
Este artículo es eso.
Lo que está ocurriendo realmente
Las cuatro ediciones que hemos lanzado hasta ahora (El Origen, El Caficultor, El Proceso y El Tueste) siguen disponibles. Ninguna se ha agotado. La edición más madura, El Origen, lleva casi cuatro meses en el mercado y aún tiene unidades esperando coleccionista. Las siguientes van a un ritmo similar.
Eso significa que la promesa original "111 unidades por edición, se agotan y no vuelven" técnicamente sigue siendo cierta sobre el papel, pero en la práctica pierde sentido. Si una edición "limitada" nunca se agota, la palabra limitada deja de significar lo que debería significar. Si la escasez es solo una etiqueta y no una realidad operativa, estamos vendiendo un concepto que el modelo no está cumpliendo.
Podría haber seguido lanzando una edición mensual, como prometía el cronograma original. Podría haber mantenido el calendario visible en el sitio, con fechas fijas hasta noviembre de 2026, y producido once ediciones en un año como si todo fuera según plan. Muchas marcas lo hacen. Es la ruta cómoda: se cumple el calendario, se entregan los lanzamientos a tiempo, y se posterga el problema.
Pero hay un costo invisible en esa ruta, y es el que más me importa. Cada edición nueva que se lanza antes de que la anterior haya encontrado a sus coleccionistas es una traición silenciosa a la idea central del proyecto. El coleccionista que compró El Origen en enero confiando en que era una pieza escasa merece que esa pieza haya sido realmente escasa. El tostador que puso su café en El Caficultor merece que esa edición haya sido tratada como un capítulo, no como un producto que se apila. El artista que dibujó la ilustración de El Proceso merece que su obra haya vivido su momento completo antes de ser reemplazada por la siguiente (Y en un mes, eso no está sucediendo). No porque sea poco tiempo, sino porque aún no hemos alcanzado a la cantidad de personas necesarias para lograrlo.
Seguir con el calendario fijo habría significado producir once ediciones en un año, y terminar el año con once ediciones parcialmente vendidas, un inventario acumulado, y una promesa de escasez que nadie creería ya.
Ese futuro no me interesa. Prefiero uno que aunque sea más lento, sea honesto.
La Regla del 50
A partir de hoy, 111 Latas opera bajo una nueva regla. Se llama, simplemente, La Regla del 50. Y funciona así:
Una edición nueva solo se lanza cuando la edición anterior alcanza al menos el 50% de sus unidades vendidas.
Eso es todo. Una frase. Pero dentro de esa frase está todo lo que creo que una marca de ediciones limitadas debería ser.
No hablamos del 100% porque no es necesario, con el 50% el proyecto se sostiene y los coleccionistas que ya existen pueden continuar su colección a un buen ritmo.
Significa que no hay fechas fijas. La quinta edición, "El Barista", saldrá cuando las cuatro ediciones existentes crucen el umbral del 50%. No en mayo, no en junio, no en una fecha que hayamos elegido de antemano para que quede bonito en un cronograma. Saldrá cuando corresponda.
Significa que cada edición será la razón de ser de la siguiente. Si una edición no encuentra a sus coleccionistas, no producimos el próximo capítulo. Y si todas las ediciones disponibles llegan al 50%, entonces sí, lanzamos la quinta con la certeza de que el proyecto tiene la tracción real para sostenerla.
Significa que el coleccionismo vuelve a tener sentido. Porque si compras una lata hoy, puedes saber con seguridad que esa lata es parte de un proyecto donde cada pieza tuvo que existir, no donde cada pieza simplemente tocaba en un calendario.
Y significa también (y esto es importante) que la colección completa puede extenderse más allá de noviembre de 2026. El cronograma original prometía cerrar el viaje en un año. La Regla del 50 lo libera de esa obligación. El viaje se completa cuando se completa. Cada coleccionista que esté ahí cuando la última edición salga habrá sido parte de algo que no se forzó.
Lo que esto no es
Quiero ser claro sobre algo, porque sé que hay marcas que hacen movimientos similares desde otros lugares.
Esto no es una crisis. Yes Coffee sigue operando, las ediciones siguen disponibles, el proyecto sigue vivo. La Regla del 50 no es un pedido de auxilio ni una campaña para que compres por lástima. No quiero ventas por compasión, ese tipo de ventas no construyen nada, ni para ti ni para nosotros.
Esto no es una promoción. No hay descuentos nuevos, no hay urgencia artificial, no hay countdown timer. Los precios son los mismos, las ediciones son las mismas, la calidad del café y el arte que las acompaña es la misma.
Y esto no es el final de nada. Las once etapas del viaje del café (Origen, Caficultor, Proceso, Tueste, Barista, Método, Molienda, Ritual, Comunidad, Comercio Justo y Cultura) siguen siendo el mapa completo del proyecto. Simplemente cambia el ritmo al que vamos a recorrerlas.
Lo que sí es, es una decisión de integridad. Una que me costó tomar, porque implica reconocer públicamente que la operación del modelo no estaba alineada con su promesa. Porque cada vez que mandamos a fabricar una nueva edición vivía con una bonita expectativa la espera. Pero que, una vez tomada, me da una sensación de alivio que no tenía hace una semana: la de estar construyendo algo que puedo defender con todas las palabras.
Lo que puedes hacer hoy, si este proyecto te importa
No te voy a pedir que compres. Si te interesa alguna de las cuatro ediciones disponibles, ahí están, y ahora compras bajo una promesa más honesta de lo que estaba antes. Si quieres empezar por el principio, el Pack 3 Ediciones es la forma más completa de entrar al viaje. Si prefieres esperar a la quinta edición, también está bien cuando se active, lo sabrás.
Lo que sí te voy a pedir, si este proyecto te resuena, son dos cosas más pequeñas y más importantes que cualquier compra:
La primera: suscríbete al newsletter. Ahora más que nunca, esa lista es la única forma de saber cuándo se activa la próxima edición. Sin calendario fijo, el newsletter deja de ser un canal de marketing y pasa a ser el único canal oficial para seguir el viaje.
La segunda: comparte esta historia con alguien a quien le pueda interesar. No solo el producto sino la historia. La idea de una marca de café que prefiere frenar antes que traicionar su propia promesa. Si conoces a alguien que valora ese tipo de decisiones, cuéntale que existimos. Ese tipo de alcance (el que viene de una persona real recomendándole a otra) es el que hace que proyectos como este encuentren a las personas correctas.
Nada de eso es obligatorio. Yes Coffee no depende de ningún gesto individual para seguir existiendo. Pero cada gesto cuenta y lo agradecemos de corazón, y cada coleccionista real vale más que cien compradores de impulso.
Una última cosa
Cuando empecé este proyecto, escribí en la página de 111 Latas una frase que sigue siendo cierta, pero que hoy entiendo mejor que nunca:
"Si te toca una, es porque tenía que ser para ti."
Esa frase siempre fue sobre la suerte, sobre el encuentro fortuito entre una lata y un coleccionista. Pero desde hoy también es sobre otra cosa: sobre el compromiso de hacer las cosas al ritmo que merecen, no al ritmo que conviene. Slow Coffee, paciencia, pasos firmes, calma, personas reales.
Gracias por estar. Gracias por leer hasta acá. Y gracias, sobre todo, por ser la razón por la que vale la pena parar y ajustar en lugar de seguir adelante por inercia o por ego.
El viaje continúa. Solo que ahora, con reglas que lo hacen posible.
Jhon Fundador, Yes Coffee
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